Una inquilina muy caliente

Esta chica ha llegado a una ciudad donde nunca había estado y va a alquilar una habitación en la casa de un tío. Es lo mejor que ha encontrado en relación calidad precio, así que decide arriesgarse. Llega a la casa y el tío se la enseña para que esté cómoda. En unos días la zorra coge tanta confianza, que le saca la polla y empieza a comérsela. La agarra con su mano y la lame bien, de abajo hacia arriba, notando cómo se va poniendo dura cuando pasa su lengua húmeda por ella. Se pone a cuatro patas y el tío la folla fuerte, metiéndole toda su polla hasta el fondo de ese pequeño y húmedo coñito. Se pone encima de él y le cabalga, saltando rápido encima de su polla mientras gime como una perra y mira con su carita de viciosa. El tío la tira encima de la cama y la folla duro, metiéndole toda la polla de golpe hasta que no aguanta más, la pone de rodillas y se corre por toda su boca para que la zorra se lo trague todo.